En la isla indonesia de Bali, donde el hinduismo es la religión mayoritaria, existe una práctica que generó controversia en los últimos años: la prohibición de que las mujeres que están menstruando entren a los templos. Esta tradición, arraigada en creencias ancestrales, fue cuestionada por considerarse discriminatoria y violatoria de los derechos de las mujeres.
La temática volvió a ser discutida en redes por un video de una influencer de viajes que contó su experiencia en Bali. Gabriela Alvarez Javornik contó que la prohibición es tan real que aparece escrita en todos los carteles que se encuentran fuera del templo.
La influencer aseguró que otra vez se castigada por ser mujer, sin embargo, aseguró que los guardias sólo le preguntan a las mujeres en la entrada si están o no en su período y confian en su palabra.
“Se cree que la sangre es impura y si la mujer ingresa con su período están contaminando el templo”, aseguró Gabriela.
Para comprender esta prohibición, es necesario adentrarse en la cosmovisión del hinduismo balinés. En esta religión, la menstruación se asocia con la impureza ritual. Se cree que durante su período, las mujeres experimentan un desequilibrio energético que las vuelve “sucias” y las hace incapaces de acercarse a lo sagrado.

Esta creencia se basa en el concepto del karma, la ley de causa y efecto que rige el hinduismo. Según esta ley, la menstruación es una consecuencia del karma negativo acumulado en vidas pasadas. Por lo tanto, se considera que las mujeres menstruantes deben aislarse para purificarse y restaurar su equilibrio espiritual.

La visión del hinduismo balinés sobre la mujer está estrechamente ligada a su ciclo menstrual. Se considera que las mujeres poseen un poder espiritual especial durante este período, pero este poder también se asocia con el peligro. Por ello, se imponen restricciones a su participación en ciertas actividades religiosas, como entrar a templos o tocar objetos sagrados.
Fuente: La Voz






Comentarios