Un dramático episodio que ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires podría haber terminado en tragedia, pero fue contenido justo a tiempo.
Un conductor, que estaba bajo los efectos del alcohol, se quedó dormido al volante con un pie presionando el acelerador.
Como el motor continuaba encendido, el caño de escape alcanzó altas temperaturas y casi se prende fuego.
Sin embargo, la Policía de la Ciudad actuó a tiempo y evito que el auto se incendiara. Los efectivos observaron que algo extraño ocurría en el vehículo, por lo que se acercaron para averiguar.
Qué hizo la Policía
Allí, los oficiales intentaron despertar el conductor mediante golpes en las puertas y ventanas, pero el conductor no se despertaba. Minutos después, lograron abrir la puerta del auto y apagaron el motor, extrayendo las llaves.
Fuente: La Voz






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