Dibujar es fácil; sólo es cuestión de tomar una pluma o lápiz o crayón y, sobre una hoja, trazar una figura. Pero dibujar y al mismo tiempo transmitir un mensaje – reflexivo, divertido, universalmente entendible -, es complicado.
Basta preguntarle a Joaquín Salvador Lavado, Quino, el ilustrador argentino que este viernes cumple 88 años y tiene en el personaje de Mafalda su mayor estandarte.
Porque, aunque ahora su nombre –y el de la niña que a través de sus viñetas vive todo tipo de situaciones– es una referencia e inspiración para aquellos dedicados a los trazos, en algún momento de su vida no fue así; tuvo que ‘picar piedra’ en distintos sitios para poder ejercer su trabajo de forma óptima.



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