Un año y medio después dejó su trabajo y se mudó a Florida. En septiembre de 2010, durante una visita a Long Island, decidió pasar a saludar a sus antiguos compañeros. Habló entonces con Brucia de sus problemas de salud y le dijo que si no encontraba un donante ella se ofrecía a ayudarla. “Es mi forma de ser”, dice la mujer que denunció su despido.
Sin embargo, su órgano no era compatible con el de Brucia, por lo que los médicos se lo dieron a un paciente de St. Louis, Missouri. A cambio, su jefa obtuvo un riñón compatible proveniente de San Francisco.
Pocos meses después de la operación, el pasado mes de agosto, Debbie Stevens comenzó a sentirse mal. Tenía molestias en las piernas y problemas digestivos que le impedían llevar una vida normal.
Pese a los problemas de salud, la mujer se sintió presionada a volver al trabajo aunque no se encontraba en condiciones. “¿Por qué no estás en el trabajo?, los demás van a pensar que tenés un tratamiento especial”, le espetó Brucia durante una conversación telefónica.
Y, por si no fuera suficiente, lo primero que hizo la responsable del concesionario cuando se reincorporó al trabajo fue recriminarle supuestos errores frente a sus compañeros.
Foto del perfil de yamirazzo
yamirazzo
Para los que no entendieron nada porque el texto es un desastre, acá les paso la historia limpia.
Debbie Stevens ya ni siquiera trabajaba en la empresa; se había mudado a Florida y un día volvió de visita a saludar a sus ex compañeros. Ahí se enteró de que su antigua jefa, Jackie Brucia, necesitaba un trasplante y se ofreció a ayudarla. Como no eran compatibles entre sí, hicieron una cadena: Debbie donó su riñón a un extraño para que su jefa pudiera recibir uno compatible a cambio. Básicamente, volvió a su antiguo laburo solo para salvarle la vida a la jefa.
Lo peor vino después de la operación. Debbie empezó con complicaciones de salud, pero en vez de bancarla, la jefa la llamaba para presionarla. Le decía que volviera ya mismo al laburo porque el resto de los empleados iba a pensar que tenía un «trato especial».
Cuando Debbie finalmente pudo reincorporarse, la jefa la recibió maltratándola, le recriminó errores frente a todos y, al poco tiempo, la terminó despidiendo por sus problemas de salud. Le dio un órgano y le devolvieron un telegrama de despido. Una locura total.
FUENTE: al__pedo






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