En un intento por incrementar los votos que permitan asegurar la sanción de la ley, el Gobierno se comprometió públicamente a vetar parcialmente la eventual ley de legalización del aborto. Así lo anunció en el inicio del debate la presidenta de la Comisión Banca de la Mujer, la oficialista Norma Durango, quien ofició de miembro informante del dictamen de mayoría, firmado por tres comisiones el pasado 17 de diciembre, que impulsa la sanción del texto aprobado por la Cámara de Diputados.
«Dadas las inquietudes que ha generado, hemos promovido, en consulta con el Poder Ejecutivo Nacional, que al momento de la promulgación se observe parcialmente el proyecto de ley, al fin de dar claridad a la propuesta y mantener las causales de ILE (Interrupción Legal del Embarazo) de 1921 para que sigan como hasta hoy», afirmó Durango.
La senadora anunció que se vetará la palabra «integral» de la nueva redacción, que se propone del artículo 86 del Código Penal y del inciso 2 del artículo 4 del proyecto de ley, en las que se establecen las causales que habilitarán un embarazo más allá de la semana 14 de gestación, que la iniciativa del Poder Ejecutivo legaliza sin necesidad de justificar su causa.
Según el proyecto, se establece como causales de aborto los casos de violación y en aquellas situaciones en las que está «en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante». Tras el anuncio de Durango, el Poder Ejecutivo deberá vetar la palabra integral al momento de promulgar la ley.
El Senado comenzó pocos minutos después de las 16 a discutir el proyecto de legalización del aborto, en una sesión especial que se extenderá hasta la madrugada de mañana, según surge del listado de 59 legisladores que se anotaron para hablar en el recinto, por lo que se espera una jornada de casi 13 horas.
La discusión fue habilitada por la presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, ante la presencia de 67 senadores, la mayoría conectados de manera remota, a las 16.08 y con la entonación del Himno Nacional argentino.
El proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo y aprobado por la Cámara de Diputados, el 11 de diciembre último y con 131 votos a favor, cuenta con apoyos y rechazos en el Senado, por lo que la definición se conocerá con el transcurrir de la sesión o, tal vez, en el mismo momento de la votación.
Por ahora, los números están muy parejos, con una leve ventaja a favor de la aprobación del proyecto.
La situación parece favorable a los «verdes» (el color que identifica a quienes están a favor de la iniciativa), gracias a que dos de los senadores que están en contra de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, los peronistas Carlos Menem y José Alperovich, podrían no asistir a la sesión.
El riojano permanece internado en una clínica porteña y el fin de semana estuvo en coma inducido debido a que se complicó el cuadro por el que había sido ingresado: una infección urinaria.
Alperovich, en cambio, se encuentra de licencia hasta fin de año luego de que fuera denunciado ante la Justicia por presunto abuso sexual contra una colaboradora que trabaja con su compañera de bancada, Beatriz Mirkin.
Sin embargo, según el artículo 26 del Reglamento de la Cámara alta, «la licencia acordada a un senador caduca con la presencia de éste en el recinto», en este caso, en la videoconferencia.
Por otro lado, hay varios legisladores que aún no dieron a conocer su voto y que podrían inclinar la balanza hacia uno y otro lado.
Entre ellos figuran el catamarqueño Oscar Castillo, la neuquina, Lucila Crexell, y la entrerriana Stella Maris Olalla, todos del interbloque de Juntos por el Cambio.
El oficialista entrerriano Edgardo Kueider, tampoco reveló cómo votará, pero su firma en el dictamen en disidencia parcial, tras una semana de audiencias de la que participó más de medio centenar de especialistas, sirvió para que el proyecto pudiera llegar al recinto.
La postura de Kueider se asemeja a la del representante de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilneck, quien está a favor del proyecto pero la semana pasada pidió algunos cambios y advirtió que si no es escuchada su petición se abstendrá a la hora de la votación.
Otro de los que reclamó modificaciones fue el cordobés Ernesto Martínez, quien también está de acuerdo con la legalización del aborto y que podría sugerir cambios a la iniciativa que, de conseguir apoyos suficientes para su modificación, debería regresar a Diputados.
Desde el oficialismo, en tanto, afirmaron que no está previsto cambiar el texto y voceros del Frente de Todos aseguraron que no avalarán ninguna modificación en el expediente.






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