Varias modelos de cosplay sumergieron sus pies en recipientes con limonada y refresco de cola para comercializar el líquido por vasos entre los asistentes al evento.
A las afueras del recinto ferial, las participantes exhibieron carteles promocionales junto a contenedores de plástico llenos de líquido. Cada vaso tuvo un precio de 50 yuanes, equivalente a unos 7,50 dólares. La demanda superó las expectativas iniciales de las vendedoras y docenas de compradores formaron filas para adquirir las preparaciones. Las imágenes de estas escenas circularon durante semanas en las principales redes sociales chinas, donde generaron miles de interacciones.
Diversos videos difundidos en plataformas digitales registraron conductas extremas durante la jornada. Varios compradores sostuvieron los pies de las modelos para recibir las gotas directamente en la boca o lamieron el líquido acumulado sobre la piel. Estas imágenes provocaron una fuerte ola de indignación entre la sociedad china, cuyos sectores más tradicionales calificaron las acciones como una alteración de los valores morales del país.
Ante el rechazo social masivo, la organización del evento emitió un comunicado oficial para fijar su postura sobre lo ocurrido. «Los cosplayers involucrados fueron expulsados del recinto y este tipo de puestos vulgares estará explícticamente prohibido en el futuro», declararon los responsables del Firefly Comic Con. La medida buscó frenar la escalada de críticas dirigidas a la administración del centro de exposiciones.
El antecedente directo de esta práctica ocurrió en mayo durante la convención Fanime Con, organizada en San José, California. En aquella ocasión, un grupo de modelos aplicó la misma estrategia al remojar sus extremidades en baldes con zumo de frutas para abastecer a los visitantes. Pese a las sanciones aplicadas en Asia, la enorme repercusión mediática y la demanda comercial indican que la práctica mantendrá su presencia en eventos similares a nivel internacional.






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