Caminar por el centro Tucumano, con las cartelerías lumínicas haciendo ese zic, zac de sus luces bien coloridas y en sus puertas las impactantes imágenes de sus portadas con cartelerías hechas a mano por algún especialista en el arte de hacer y pintar las letras, era todo un espectáculo.
Te estarás preguntando a que me refiero? Me refiero a los cines que teníamos en San Miguel de Tucumán en la década de los 70, 80 y parte de los 90, cuando la industria de los cines en Tucumán estaban en su apogeo, pero luego dramáticamente desaparecieron, quizás el VHS y el DVD fueron los causantes de la desaparición de estos grandes centros de ocio.
Viniendo por la calle 24 de septiembre en sentido Oeste hacia el Este, nos encontrábamos con el primer cine, Majestic un cine con una gran capacidad de espectadores en donde tenían grandes estrenos, para el año 2000 cerró sus puertas, uno de sus estrenos mas recordados allí entre los últimos que podemos mencionar fue Titanic o La Isla.
A menos de cien metros nos encontrábamos con otro colosal edificio (recientemente derrumbado) el cine teatro Parraviccini (primero se llamó Splendid) que era un verdadero monumento arquitectónico tuvo su época de esplendor en la década de los 70 y algo de los 80, donde grandes obras de teatros de las mejores compañías de Buenos Aires arribaban a este recinto. Ya en su ocaso mitad de la década de los 80 y 90 se proyectaban películas de cine condicionado 3 x 1 todo el día. Los adolescentes tenía su lugar siempre disponible en esta sala donde podían apreciar películas que quizás en su casa no podían hacerlo o era el reciento donde servía para hacer la «Yuta».
Llegando a plaza Independencia nos encontrábamos con el también cine teatro Plaza, perteneciente a la desaparecida CineNorte S.R.L, empresa que tenía como un pool de cines entre ellos 25 de mayo, Metro y Edison.
Regresando al cine teatro Plaza (hoy teatro Mercedes Sosa) también fue un icono de la provincia, por los estrenos cinematográficos que tenía en su momento, su capacidad de espectadores y por las grandes obras de teatro, recitales que también presentaba, la gran Chiqui Legrand, actuó allí en varias ocasiones.
Por la calle 9 de Julio primera cuadra estaba el cine Candilejas, que tenía una particularidad era el único cine en donde todas sus empleadas eran mujeres, en la actualidad es una guardería de autos. Los Cazafantasmas, Heidi, Annie y otras tantas películas se estrenaron allí. A la vuelta por calle Crisóstomo Alvarez estaba en la misma manzana del Candilejas, el Cineteca, una sala pequeña donde tenía la características que los días domingos había si o si mantiné para los niños, luego con el paso de los años terminaron explotando el rubo películas condicionales.
Ya por calle 25 de mayo de Norte a Sur nos encontrábamos con el pequeño y reducido cine Rex, casi al frente del Correo Argentino, un cine muy pequeño, pero cálido a la vez, donde siendo niño ,el autor de esta nota, recuerda un estreno de una película de origen Carioca, «Los Cuentos que no nos Contaban nuestros Abuelos, Blanca Nieve y los Siete Enanitos». Una versión medio polémica para ese momento de un Clásico de la literatura infantil.
Un poco mas adelante por la acera del frente estaban los cines Metro (también se llamó en su momento cine Opera), que fue propiedad de los cines Americanos Metro Golden Mayer y luego pasó a propietarios argentinos, grandes películas se estrenaron allí tantos nacionales (Gordo Porcen, el Negro Olmedo, Carlitos Balá, Palito Ortega), como grandes títulos del cine mundial. En cierta oportunidad se estrenó una película filmada ingratamente en Tucumán, El rigor del destino filmada en Eastmancolor dirigida por Gerardo Vallejo sobre su propio guion que se estrenó el 29 de agosto de 1985, pero de ella hablaremos en otra oportunidad.
Pegadito al Metro estaba otro icono del cine tucumano, el 25 de Mayo, cine con menos capacidad que el vecino, pero no se quedaba atrás en sus estrenos cinematográficos.
9 de Julio y General Paz estuvo el cine de barrio como era el Edison, donde toda la barrida de Sur iba a este cine, normalmente los grandes títulos que se estrenaban en los mismos cine de esta compañía, si andaban muy bien, los proyectaban en esta sala.
Luego por calle Santiago estaba el cine Premier (inaugurado como cine Broadway en 1933, era el Edison de barrio Norte) justo frente a la Iglesia Sagrado Corazón, también un típico cine de barrio, allí se proyectaron infinitos film, pero hubo un re estreno que no podemos dejar de mencionar Marcelino Pan y Vino, en su versión Color, esta película cuando fue estrenada en su momento fue en Blanco y Negro, pero en su re estreno fue llevada a full color.
Y finalmente nos encontramos por calle Monteagudo al cine Atlas, que tiene mucha historia y que es unos de los pocos cines que se supo reinventarse y mantenerse en pie antes las diferentes crisis de la industria cinematográfica.
Prometo que para hablar de los cine de los barrio vamos a tener un capitulo especial.
Solo nos queda la pregunta, ¿por que una industria que da tantas ganancias, los empresarios no supieron reinventarse? o quizás no ver nuevas alternativas para brindar a un nicho que nunca va a desaparecer, los amantes del cine.






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