La sorpresa fue mayúscula cuando una amiga visitó su casa y se dio cuenta del insólito error. Esa figura sagrada a la que le pedía bendiciones diarias no era una deidad antigua, sino Shrek, el famoso ogro de las películas animadas.
Según el reporte del South China Morning Post, la devota compró la figura en una tienda local porque tenía una forma redondeada y una expresión amable que la confundió totalmente.
Lo más curioso es que al descubrir la verdad, lejos de avergonzarse o enojarse, la mujer soltó una carcajada. En redes sociales muchos dicen que si hay fe en el corazón, la imagen no importa, aunque sea un personaje animado impreso en 3D. ¿Tú te habrías dado cuenta antes o la fe ciega te ganaría?






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