Bastó cruzar las puertas de la Sociedad Rural para que la rutina quedará del otro lado. Un guerrero medieval acomodaba su espada antes de posar para una foto, una niña abrazaba un peluche de Pikachu mientras buscaba a su próximo personaje favorito y, entre pelucas violetas, capas negras, armaduras, túnicas japonesas y personajes salidos del animé y los videojuegos, cientos de fanáticos recorrían los pasillos de Mundo Animé como si, por unas horas, hubieran entrado al universo de las historias que los acompañan desde chicos.
Detrás de cada traje, sin embargo, había mucho más que un disfraz. “Mi nombre artístico es Yuca Cosplay y hoy estoy haciendo a Deku Vigilante, una versión mucho más oscura del personaje”, contó Michel Ángel Díaz, de 30 años, mientras acomodaba algunos detalles de su vestuario. Su traje no nació de un impulso de último momento sino que llevó un año y tres meses de trabajo. Aprendió a trabajar con cuerina, goma eva, porcelana, telas y costuras para lograr cada pieza, además de invertir entre $600.000 y $700.000.
Sofía, de 21 años, viajó desde Salta para participar por primera vez de Mundo Animé, aunque lleva casi una década confeccionando cosplays. “Traen muy buenos invitados, algo que no suele pasar en Salta. Además vi muchísimos cosplays lindos”.
La misma sensación encontró Ignacio Blanco que llegó desde Santiago del Estero impulsado por unos amigos tucumanos. “Allá no tenemos convenciones tan grandes ni espacios dedicados al animé y los videojuegos. Está bueno encontrar un lugar donde tantas personas compartan los mismos gustos”, contó.
FUENTE: LAGACETA.COM.AR






Comentarios