Esta semana Salta comenzó a recibir a miles de visitantes, en medio de la tímida reactivación del sector turístico, todavía en pandemia. En ese contexto se generó una polémica por la aplicación de vacunas COVID-19 a quienes vinieron desde otras provincias. Algunos plantearon un paralelismo con Miami, que abrió su campaña de vacunación para atraer turistas.
Ocurre que en la provincia gobernada de Gustavo Sáenz la inoculación contra el coronavirus va tan avanzada que ya se encuentran habilitados los mayores de 18 años sin comorbilidadades y a «libre demanda».
Para promover que la población local se inocule, se habilitaron además vacunatorios en diferentes puntos como el mirador del cerro San Bernardo, centro de Salta y localidades del interior como Coronel Moldes. No todas las dosis se aplican y por ende sobran. Es allí donde aprovechan quienes están de paso.
La propuesta extra oficial es atractiva. Además se suman las promociones que se ofrecen a quienes muestren su carnet de vacunación en diferentes locales (descuentos, regalos, etc.)
Lo cierto es que si bien las dosis que recibió Salta son enviadas por el Gobierno nacional, están calculadas para los residentes locales. Sin embargo, ante la sobreoferta, los turistas aprovechan ¿está bien que así sea?
Fuente: Que Pasa Salta






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