«Me decidí a contar la historia de como fui estafada con mi vestido de novia», escribió la usuaria Pau Arevalos (@pauarevalos) el lunes pasado en su cuenta de Twitter. Fue el puntapié ideal para enganchar a millones de internautas a lo largo de su largo relato sobre el día en el que un reconocido diseñador le robó miles de dólares por un vestido para su boda, que terminó siendo botado a la basura.
La twittera empezó contando su tragedia de forma cronológica para que todos los que la leyeran se situaran en tiempo y espacio, y comprendieran la euforia que se siente en los momentos previos al día de un casamiento cuando las cosas no salen como se esperaban.
Arevalos indicó que el 27 de agosto del 2020 le escribió a Fernando Preda, un reconocido diseñador paraguayo que vive en la ciudad mexicana de Tulum, para que diera forma al vestido de sus sueños. «Un ‘amigo’ a quien siempre admiré mucho», resaltó. Siempre se comunicaron por WhatsApp, dado que la prometida se encontraba viviendo en Miami.

El modista le envió imágenes de los primeros bocetos y le encargó que comprara las telas en una lujosa tienda de Nueva York para que se las enviara y así, poder iniciar con el proceso de confección. No obstante, de un momento a otro, Preda le cambió los planes y le informó que él se haría cargo de todo.
«El 12 de septiembre me envía el boceto del vestido y el presupuesto. El total eran USD $2,870, acordamos que le pagaría mes a mes hasta diciembre», sostuvo la usuaria, que remarcó que era «mucho dinero» para desembolsar, teniendo en cuenta que en «Miami conseguís un vestido hermoso por USD $600».
«Pero bueno, iba a ser mi vestido soñado diseñado para mí, y ya tenía mis ahorros para esto», fue su razonamiento. Sin embargo, aquel fue un grave error. Pocos días después, el diseñador le pidió USD $800 más para comprar más materiales. Y ella, sin cuestionarle nada al profesional, cumplía en menos de un día. «Confiaba en que me decía la verdad y estaba muy emocionada con mi vestido», justificó.







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