Esta gimnasta alemana, que nació en 1925, dejó el deporte por décadas para jugar balonmano y solo regresó a las barras a los 57 años.
En 2012, el Libro Guinness de los Récords la nombró oficialmente la gimnasta más longeva del mundo. Lo más sorprendente es que todavía realiza paradas de manos y volteretas con una agilidad que envidiaría cualquier joven.
Johanna asegura que su secreto es una dieta basada en plantas y tomar siestas diarias para recuperar energía. Para ella, el ejercicio es la mejor herramienta para evitar caídas y mantenerse independiente.
Con su característico traje verde, Johanna sigue demostrando en cada rutina que el corazón no envejece si uno se mantiene en movimiento.






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