Hoy en día en las redes sociales se pueden encontrar cantidad de historias que despiertan el interés de los usuarios. En este caso, trascendió la divertida experiencia de una joven que al tomar un Uber tuvo un flechazo con el conductor. A través de un curioso método logró contactarlo y no dudó en confesarse.
La muchacha relató la insólita anécdota en su cuenta de X (antes Twitter) y obtuvo miles de likes. En este sentido, en la captura de pantalla que publicó se puede ver como ella no pierde un segundo e intenta «chamuyárselo». «En la vida hay que ser un poco cara rota», alentó en el posteo.
Sus seguidores celebraron la actitud despojada de la tuitera y hasta la catalogaron como «una jugada maestra«. Por su parte, la usuaria «luccirio» relató cómo siguió la relación con el chofer después de declararle que le gustó desde que viajó en el Uber con él y aparentemente, hay buenas noticias.
En su posteo Lucía contó que el fin de semana largo debió pedir un uber y que al subirse sintió una fuerte atracción por el conductor. Al bajarse, lo primero que pensó para seducir al muchacho fue contactarlo a través de la empresa de transporte, por lo que no dudó en comunicarse con ella.
Ni bien avisaron al chofer que la joven había perdido una pertenencia, tal como lo planeó la chica este le habló por WhatsApp: «Hola Lu, soy Matías el Uber», se presentó antes de serciorarse de su descuido.
Totalmente decidida a ganarse la atención del empleado, Lucía le contestó que definitivamente había perdido algo: «el corazón», lanzó con osadía.
Más abajo en su propio hilo y antes de que empiecen a interrogarla sus seguidores, la tuitera se atajó de las acusaciones de «acoso» por contactarlo. «Charlamos y hubo muy buena onda en el viaje. Yo no conseguí su número y le hablé. Él me habla, podría haberme llamado con el número privado. Tampoco le dije nada relacionado a su físico o fuera de lugar», detalló.
Por último, el notición fue que según lo que reveló, «hay date», es decir que su plan salió a la perfección y finalmente pactaron una cita.

Fuente: Crónica






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