Anoche la capital tucumana atravesó un temporal que llegó con alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Se esperaban fuertes lluvias, ráfagas importantes y posible caída de granizo.
Las lluvias llegaron —y con una duración de algunas horas permitieron que el agua no saturara el sistema de desagües ni causara anegamientos generalizados.
Hubo cortes y bajones de luz en barrios del centro, sur y oeste de la ciudad —y también en zonas de Yerba Buena— que generaron molestias, aunque fueron mayormente intermitentes.
A pesar del viento y las lluvias, no se registraron daños graves: no hay reportes de víctimas, evacuados ni destrucción masiva. Según autoridades, los daños fueron “menores”.






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