Tenían rato que los narradores de la televisión ya cantaban los tiempos extra del Argentina vs. Inglaterra, pero a los 92 minutos del complemento Lionel Messi levantó la cabeza y dibujó un centro perfecto al corazón del área. Allí apareció Lautaro Martínez. El delantero se elevó entre los centrales de Inglaterra, ganó de arriba y conectó un cabezazo que desató el delirio argentino.
Era el 2-1. Era la remontada. Era el gol que depositaba a Argentina en una nueva final internacional, la segunda consecutiva del ciclo de Lionel Scaloni. Y también era el premio para un futbolista que había atravesado críticas, dudas y una larga búsqueda personal hasta volver a encontrarse con el gol en los momentos decisivos.
Fue Lautaro Martínez, el delantero que rompió la sequía frente a Jordania, el que marcó el tercero ante Suiza y el que terminó firmando un triunfo histórico frente a Inglaterra, con el tanto más importante de su torneo.
Lautaro, el héroe en los segundos finales.AFP
«La primera vez que mi viejo me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol», confesó Lautaro apenas terminado el encuentro, todavía atravesado por la emoción de una noche que quedará grabada en la historia de la Selección.
«No sé, la verdad…», alcanzó a decir mientras respiraba profundo para contener las lágrimas. «Es muy fuerte esto», completó unos segundos después, en una entrevista realizada apenas minutos después del gol que clasificó a Argentina a la final.
Las palabras del atacante tuvieron un peso especial. El propio Lautaro había reconocido públicamente que nunca había quedado conforme con su rendimiento durante el Mundial de Qatar 2022, una espina que lo acompañó durante años y que comenzó a sanar a fuerza de goles decisivos.
En medio de la emoción, el delantero dedicó el triunfo a su familia. Le agradeció a su padre por haber alimentado desde chico su sueño de ser futbolista, a su madre, que «nunca dejó de tender mi cama desde que me fui de Racing», y también a sus hijos, quienes, según sus propias palabras, «lo hicieron bajar un cambio» y le enseñaron a disfrutar «de ser un hombre».
Lautaro destacó el carácter colectivo del equipo de Lionel Scaloni.
«Este equipo sigue demostrando de lo que está hecho», afirmó, y también elogió el tanto del empate convertido por Enzo Fernández, que resultó determinante para cambiar el desarrollo del encuentro.
En su análisis del partido, el delantero entendió que el desgaste físico terminó inclinando la balanza.
«Ellos se cansaron. Cuando encontraron el gol se metieron atrás. Eso nos dio más tranquilidad para mover la pelota, hicimos ancha la cancha», explicó sobre el planteo de Inglaterra durante el segundo tiempo.
«Ellos ya no daban más», agregó, al tiempo que resaltó una virtud que este seleccionado viene exhibiendo desde el comienzo del torneo: la capacidad para reaccionar en los momentos límite, como ya había ocurrido frente a Cabo Verde, Egipto y Suiza.
«Después de tres años y medio volvemos a jugar una final», celebró.
Cumplido el sueño que imaginó desde niño, el gol de Lautaro fue el más buscado, el más esperado, el que mandó a Inglaterra a casa y volvió a colocar a Argentina a un paso de una nueva estrella en su camiseta. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
FUENTE: EXCELSIOR






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