Juntos hicieron un video sin demasiadas expectativas de conseguir su cometido. “Lo lanzamos como una campaña doméstica y explotó. La idea de Joaquín era salir por el barrio con una cajita de cartón con la cara de Josué para recaudar plata para comprarle los anteojos que tienen un valor de 50 mil pesos. Lo que pasó después fue una catarata de solidaridad”, explica Gabriel Ferace.
“Difundimos el número de una cuenta para que quienes quisieran pudieran colaborar. Se contactaron de todas partes para ayudar. Eso hizo que además nos llamaran de diferentes medios – incluso de otros países- para hacernos notas. Fue muy conmovedor todo lo que se generó y cómo se movilizaron los niños detrás de unas simples gafas”, sostiene el papá de Joaquín.
Josué y Joaquín
Para arrancar la campaña, Joaco decidió destinar sus ahorros- cuatro mil pesos – para impulsar la solidaridad-. Eso generó un efecto contagio no solo de los adultos sino también de otros chicos de Arroyito quisieron colaborar. “Me preguntaban cuánto hacía falta, querían donar sus ahorros y yo les decía que con lo que pudieran ayudar, era suficiente”, detalla Joaquín.
Los anteojos llegaron inmediatamente después de que se conoció el video. Una óptica local se los regaló a Josué. Mientras el video se hacía cada vez más viral, de diferentes partes de la Argentina llegaban colaboraciones. “En un momento determinado, después de poder ayudar a Josué con otras cosas que necesitaba, decidí con la autorización de la mamá Beatriz cerrar la cuenta”, sostiene Gabriel.
Con lo recaudado, la familia de Josué pudo irse de vacaciones, por primera vez en su vida, unos días a las Cataratas. Compraron un televisor para la escuela y todos los compañeros de quinto grado fueron al cine invitados por el nene. “Donde hay una necesidad de un anteojo, hay otras necesidades que no están cubiertas. Hablamos de ropa, útiles escolares, calzado, ropa deportiva y otros temas que con el dinero recaudado se solucionaron entonces se solucionaron”.
“Además, Beatriz decidió ceder parte de lo recaudado para ayudar a otras familias de la ciudad que también necesitaban dinero”, agrega el padre de Joaquín.
Josué y Joaquín
Lentes nuevos y más seguridad
Tanto Beatriz como Gabriel creen que toda la movida solidaria ayudó a Josué a ser un niño más seguro de sí mismo: “Era tímido e introvertido. El típico que se sienta en el primer banco por su problema de vista y que por ahí, son esos chicos invisibles que hay en las aulas”, destalla Gabriel.
“La realidad cambió por completo para él. En los últimos días, me encontré con otro Josué. Le cambió la vida a él, a la mamá y a los abuelos”, se entusiasma.
En ese sentido, Gabriel explica que quizás “el trasfondo de los anteojos ha liberado miedos y ataduras. Ahora va por todos lados y todos saben su nombre. La gente de la ciudad lo saluda”.
Beatriz, por su parte, sostiene: “Nos cambió mucho la vida tanto a Josué, a mis viejos con quienes vivimos y a mí. Es lindo todo lo que hemos recibido. Con verlo feliz a él, yo soy feliz. Desde que lo tengo en la panza, ese siempre fue mi único deseo”.






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