Browser.dating es una plataforma que propone una forma inusual de encontrar pareja: compartir el propio historial de navegación. Los usuarios suben sus últimas 5.000 búsquedas web, que luego son procesadas por inteligencia artificial para crear un «perfil de personalidad de navegación». El sistema genera coincidencias a partir de patrones de comportamiento online.
La propuesta fue creada por el artista digital Dries Depoorter y combina elementos de performance tecnológica con una pregunta provocadora: ¿es posible encontrar compatibilidad afectiva a partir de nuestros intereses más privados, aquellos que solo aparecen en nuestras búsquedas?
A diferencia de otras apps de citas que permiten elegir qué mostrar y qué ocultar, browser.dating no ofrece curaduría. No hay selección de fotos ni descripciones ingeniosas. Cada usuario debe subir todo su historial y el sistema se encarga de encontrar coincidencias. Esa imposibilidad de controlar la imagen propia es parte del concepto: mostrar una versión menos editada y más honesta de uno mismo.
Cada perfil incluye edad, ubicación, género y orientación. La plataforma permite acotar las coincidencias por país o estado, pero no muestra el historial completo del otro. En cambio, ofrece «curiosidades» compartidas como horarios de actividad o interés por temas excéntricos como la peste del baile o foros de jardinería nocturna.
El modelo de negocio también es distinto: no hay suscripción mensual. El acceso premium cuesta desde 9 euros, una única vez. El modo gratuito permite hasta cinco coincidencias. El propio Depoorter afirma que no busca competir con Tinder ni Bumble, sino experimentar con otra forma de afinidad.
La plataforma fue lanzada este año y en su primera semana registró menos de mil usuarios. Algunas reacciones celebraron la originalidad del proyecto, mientras que otras apuntaron a riesgos de privacidad. Depoorter asegura que el procesamiento se realiza localmente, sin exponer los datos a terceros, y que se excluyen las sesiones en modo incógnito. Aun así, reconoce que la propuesta no es para cualquiera.
Browser.dating es parte una serie de trabajos artísticos de Depoorter que exploran las líneas difusas entre vigilancia, tecnología y vida cotidiana. En el pasado creó un chat que solo funcionaba con batería baja y una instalación que usaba cámaras urbanas para detectar infracciones peatonales.






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