Además de las grandes producciones, Netflix suele sumar también películas más experimentales a su catálogo. Este es el caso de Dry Martina, el film del director chileno Che Sandoval, que se estrenó a fines de marzo en la plataforma y se volvió rápidamente muy popular.
Este joven realizador construyó un estilo bastante particular en base a esta película, donde introduce ciertas modificaciones al cine narrativo clásico, para ofrecer una historia tan particular como interesante.
Con una duración de 99 minutos, Dry Martina narra la historia de Martina, una mujer que es una cantante pop famosa en Argentina.

Sin embargo, esta pierde su capacidad de cantar y peor aún, de excitarse tras su última ruptura amorosa. Sus años de gloria como cantante quedaron tan lejos como los días en los que gozaba en la cama.
El encuentro hará que Martina recupere la líbido que creía haber perdido, y es por eso que la ex cantante decide entonces viajar a Chile para emprender un rumbo a su redescubrimiento sexual, profesional y familiar.
Martina es un personaje decidido, sin tapujos, aunque por momentos se encuentra algo perdida. Su desvarío choca con su frontalidad ya que es un personaje que, como nos tiene acostumbrado Sandoval, no termina nunca de resultar empático. Sin embargo es consciente de su condición de antihéroe y se presenta orgullosa de ello.
Estas características del personaje sostienen la película, su imprevisibilidad hacen que difícilmente uno pueda prever sus próximos pasos. En el punto más alto de este film repite alguna de sus propias fórmulas, pero se sostiene a fuerza de su particular estilo que la caracteriza.






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