No fue una maravilla el debut de Racing en la Copa Sudamericana, pero al equipo que conduce Gustavo Costas le alcanzó con un par de apariciones del delantero de moda, Adrián Martínez, para vencer con autoridad 2-0 a Sportivo Luqueño en el Defensores del Chaco.
Hasta hace unos días, la pregunta era si Maravilla Martínez era el mejor delantero del fútbol argentino. Pues bien, ahora habría que ampliar la duda e ir un poco más allá para interrogar si el atacante de la Academia es el mejor futbolista del medio local. Los puristas del juego pondrán el grito en el cielo y optarán por un jugador más fino y elegante. Pero los resultadistas se podrán apoyar en los números para postular a Maravilla: 12 goles en 14 partidos en el elenco de Avellaneda. Nada mal.
La capacidad goleadora de Martínez trasciende fronteras y torneos. Maravilla ya dejó su huella en la Copa de la Liga y en la Copa Argentina (abrió la cuenta en la victoria ante San Martín de Burzaco). Este jueves, en el debut de la Copa Sudamericana, el nacido en Campana hace 31 años se anotó en el marcador con otra linda definición. Lo raro es que unos minutos antes había fallado un mano a mano ante el arquero Gonzalo Falcón.
No hay nada ni nadie que pueda parar a un delantero en racha. Martínez festejó 10 veces en los últimos 10 partidos. La marca es top y difícil de igualar. Además, Maravilla se destaca en un Racing que no termina de soltarse, más allá de que muestra cosas positivas.
En Paraguay, la Academia jugó con autoridad, asumiendo el protagonismo. Ahí hay un mérito para destacarle al equipo de Gustavo Costas. Porque Racing está varios escalones por encima de Sportivo Luqueño y lo demostró desde el primer minuto. Lo único cuestionable es que el primer gol tardó demasiado en llegar.
Iban apenas 4 minutos cuando el juvenil Baltasar Rodríguez (jugó en lugar de Juanfer Quintero) dejó mano a mano a Maravilla. Pero el uruguayo Falcón le ganó el duelo. Todo fue de la visita, que se plantó en campo rival y monopolizó la tenencia de la pelota, con Almendra y Sosa como conductores desde el centro del campo.
Costas probó con los Martínez, Roger y Adrián, como dupla de ataque. Y se entendieron. Al colombiano le costó entrar en ritmo, pero puso su calidad al servicio del equipo. Y ambos gritaron. Primero fue el turno de Maravilla, que controló de derecha y definió con la punta del botín zurdo. Sobre el final de la etapa inicial, el colombiano recibió adentro del área de su ladero, hizo pasar de largo al arquero y a un defensor, y tocó suave a la red. Un gol de absoluto crack.






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