Sudáfrica se impuso a Escocia 18-3 en el debut de ambos en la Copa del Mundo. No dejó dudas, impuso condiciones, se adueñó del partido y con la paciencia y el desgaste que lo caracteriza se alzó de una importante victoria ante un equipo escocés que resistió en el primer tiempo, pero nunca logró la reacción.
Sudáfrica se apropió de la posesión de la pelota en la primera mitad y con el kick táctico buscó acorralar a Escocia que poco pudo exhibir ante un Finn Russell que no tenía tiempo ni espacio para pensar con la presión sudafricana. Un penal de Manie Libbok, en su segundo intento, logró abrir el marcador para los campeones del mundo ante una defensa escocesa que no mostraba grietas.
Con los mismos argumentos fue por más y de un penal cerca de los 22 metros (pelota a cargar y presión) aprovechó para sumar 3 puntos más con el pie de Libbok. Escocia resistió y con el correr de los minutos intentó equilibrar las acciones a partir del scrum. Sin resolución ambos en los últimos metros, el try se fue ausentando lentamente de la cancha en los 40´ iniciales y en el epílogo, de un penal en un scrum, Escocia descontó con Russell para irse al descanso 6-3.
En el complemento los Springboks liquidaron el partido en los primeros 10´. Primero enderezaron el scrum y desde la formación fija en los 22m rivales, le bastaron un par de puntadas para que PIeter-Steph Du Toit entre a pura potencia al ingoal. Lo siguió una pelota recuperada en un contra ruck y un gran kick de Manie Libbok a la punta para Kurt-Lee Arendse que se fue derecho al try. Faf de Klerk tomó la posta a los palos y sumó 2 puntos más con la conversión.
Con el cansancio a cuestas Escocia intentó y Sudáfrica administró sus tiempos para quedarse con el triunfo. El último campeón presentó credenciales y dejó en claro que va a ser un duro escollo para aquel que quiera dejarlo en el camino.






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