En medio de los Juegos Olímpicos de París 2024, la Selección Argentina Sub 23 volvió a sentirse más visitante que nunca.
Segundos antes del partido con Francia, su rival de cuartos de final y además anfitrión, recibió una ensordecedora silbatina por parte de los hinchas apenas se clavaron los tapones en el verde césped y al momento de cantar el himno nacional.
El ingreso al campo de juego, comandado por Thiago Almada, fue muy caliente para los argentinos. Con apenas un botín adentro, el Stade de Bordeaux se centró en el más reciente rival sin importar la entrada de les Bleus. Claro, ambos representantes dieron paso a la cancha en el mismo momento, y los aplausos pasaron desapercibidos.
Cuando sonaron los himnos, se repitió la rutina y hasta se escucharon insultos de fondo. La mayoría de los futbolistas de la Albiceleste no se mostraron conmovidos en absoluto y se dedicaron a entonar el canto patrio. Salvo por Ezequiel Equi Fernández, quien esbozó una sonrisa desafiante.






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